A pesar de las multimillonarias inversiones y los proyectos de infraestructura, Barranquilla sigue enfrentando problemas graves de seguridad, pobreza y extorsión. La ciudad ha destinado recursos importantes a la modernización de su infraestructura, pero las cifras sobre seguridad y bienestar social siguen siendo alarmantes.
Entre 2023 y 2024, la tasa de homicidios aumentó un 7.6%, colocando a Barranquilla entre las ciudades más violentas del país. Este repunte en la violencia demuestra que, a pesar de los esfuerzos en otras áreas, la seguridad sigue siendo un desafío.
La extorsión sigue siendo un flagelo
El problema de la extorsión se ha intensificado en Barranquilla, que lidera la tasa de extorsión en Colombia. Desde 2018, los casos reportados han aumentado más de 60%. Pequeñas empresas y comercios locales son los más afectados, muchos de los cuales se han visto obligados a cerrar debido a las amenazas de grupos criminales. Esta situación no solo perjudica la economía local, sino que también contribuye a un clima de inseguridad y desconfianza en la comunidad.
Pobreza extrema en aumento
La pobreza extrema ha mostrado un aumento preocupante en Barranquilla, pasando del 8.2% al 9.2% en solo un año. Factores como la alta informalidad laboral y la falta de empleos formales y estables siguen siendo clave en este estancamiento. Además, los sectores vulnerables, especialmente las mujeres, enfrentan importantes barreras para acceder a oportunidades laborales. Esto refleja que, aunque se invierten recursos en la ciudad, los problemas sociales siguen siendo una deuda pendiente para Barranquilla.







